Bendita sociedad enloquecida por el paso del tiempo, empezando hace mucho tiempo cuando se volvió una necesidad el marcar el paso de las temporadas en favor de la agricultura, eventualmente fuimos desarrollando calendarios que han variado por cultura de acuerdo a la necesidad, sin que ninguno pudiese llamarse el mero bueno realmente, ya que son sólo mediciones que adjudicamos a los movimientos de nuestro planeta tomando como base el movimiento que percibimos de los astros de acorde, de modo que las distintas maneras que tenemos de medir el tiempo no son más que constructos sociales, algo habrá que decir sobre qué tal vez nada es coincidencia y por alguna razón las cosas son como son, siguiendo un orden cósmico mayor, sin embargo también creo necesario recordarnos que nuestra manera de medir el tiempo es específica de la humanidad, y es en gran parte circunstancial, a veces incluso impuesta, como el calendario actual que manejamos, el gregoriano, que supuestamente tiene origen en un calendario similar que tenía como objetivo el hacer cumplir los pagos de impuestos en aquella época del abusivo imperio romano (alguien acláreme si ha habido imperio que no haya sido abusivo), que remontándome a tal tema, estoy segura de que ahora pagamos muchos más impuestos que en ese entonces, curiosamente.
Así pues, los calendarios se han ido transformando a través de distintas culturas, y junto con el sistema de minutos y segundos, es como si cada unidad de tiempo estuviera constantemente en nuestras mentes como un reloj avanzando microsegundo a microsegundo, cronón a cronón. Cada paso del tiempo puede significar muchas cosas, cosas bellas sí, pero también muchas veces sólo tiempo perdido en el transporte público, en una fila, en una junta, tiempo de procrastinación, tiempo evitando algo. El tiempo le da un orden a la experiencia de la realidad, como separando los paquetes de información transmitida por fotones que llegan a nuestro cerebro. Como dicen en la serie Monk, "es un regalo y una maldición", ya que el tiempo nos permite experimentar y gozar cachito a cachito la información que es recibida por nuestro pobre cerebro limitado a no poder procesar tanta información de golpe, y qué placer sensorial calibrado por nuestro cuerpo para poder tomar cada momento uno a uno, pero a veces qué tortura resulta.
Qué tortura cuando el tiempo toma un valor perpetuamente tangible, valorizado y monetizable en nuestra sociedad hyper materialista, horas de trabajo, optimización de tiempo, tiempo de expiración de "vida útil", de vida humana. Si tan sólo pudiésemos darnos tiempo para olvidarnos del tiempo, y hasta del espacio, olvidar esas líneas imaginarias entre nuestros cuerpos, dónde empiezo yo y comienzas tú, y los árboles o las abejas, a fin de cuentas, es una alucinación colectiva en parte causada por los efectos de la luz, y el electromagnetismo. Si por un momento pudiésemos olvidarnos de que hubo un ayer y habrá un mañana, y que mañana se trabaja. Que mañana te cae el futuro encima, si le temes al futuro o si lo esperas con ansia, si ves al pasado con añoranza o con desdicha, de cualquier manera, pareciera que los conceptos de futuro y pasado buscaran arrebatarnos del presente, en el que es más difícil estar en varia ocasión.
Al parecer hay un concepto así en las culturas antiguas, como en el místico y misterioso antiguo Egipto, así como en el también mítico y misterioso mundo maya antiguo. Ya que la traslación de la Tierra a través del Sol no tiene una proporción perfecta en comparación con nuestra medición de un día, cada año tenemos un desface de tiempo que causa la existencia de días bisiestos, pero este problema lo resolvían de manera tal vez más sencilla en la antigüedad, ya que prefirieron contemplar uno o más días al año en los que "no existe el tiempo", los días fuera del tiempo. Que son días que quedan fuera del calendario para poder alinearlo al año solar, o sea días en los que el tiempo "no se mide". ¿Se imaginan tal cosa en nuestra sociedad actual en la que la precisa medición del tiempo es fundamental? Ya cómo se haya implementado este concepto en la vida diaria de aquel entonces me da curiosidad saberlo, a qué tipo de cosas interesantes daba efecto. Lo que se dice relacionado a esto, es que los días fuera del tiempo se llegaban a tomar como momentos de recalibración, algo así como para reiniciarse y alinear las intenciones, de cierta manera similar a lo que se espera hacer en los días de fin de año excepto que no nos tomamos realmente esos momentos a fin de año para meditar si no para tragar y empedar (delicioso).
Ojalá vuelva la tradición de recalibrarnos en esos días fuera del tiempo, que además caen a mediados de año, así que qué mejor momento. Supuestamente el día fuera del tiempo maya ya fue este 25 de Julio, pero siguiendo otra explicación muy larga de la que después hablaré, también se pueden tomar siguiendo a la civilización del antiguo Egipto desde el 30 de julio al 3 de agosto. Y bueno no sé qué tanta relevancia tenga la fecha en la que se haga este tipo de recalibración, pero creo que es necesario siempre poderse dar un reset, reconsiderar nuestras intenciones y propósitos, realinearnos al movimiento natural de las cosas, dejarnos estar en la nada, en un momento sin tiempo ni espacio, para reconectarnos con la intención original, con el origen de todo, para limpiar limitaciones y límites, entre ego y todo, entre dónde estoy y a dónde me quiero mover, incluso tan sólo para hallar paz, por un momento, fuera del tiempo y del espacio.
Woo - The Maori Poem
The sun may be clouded, yet ever the sun
Will sweep on its course till the Cycle is run.
And when into chaos the system is hurled
Again shall the Builder reshape a new world.
Your path may be clouded, uncertain your goal:
Move on for your orbit is fixed to your soul.
And though it may lead into darkness of night
The torch of the Builder shall give it new light.
You were. You will be! Know this while you are:
Your spirit has travelled both long and afar.
It came from the Source, to the Source it returns
The Spark which was lighted eternally burns.
From body to body your spirit speeds on
It seeks a new form when the old one has gone
And the form that it finds is the fabric you wrought
On the loom of the Mind from the fibre of Thought.
It slept in a jewel. It leapt in a wave.
It roamed in the forest. It rose from the grave.
It took on strange garbs for long aeons of years
And now in the soul of yourself It appears.
As dew is drawn upwards, in rain to descend
Your thoughts drift away and in Destiny blend.
You cannot escape them, for petty or great,
Or evil or noble, they fashion your Fate.
Somewhere on some planet, sometime and somehow
Your life will reflect your thoughts of your Now.
My Law is unerring, no blood can atone
The structure you built you will live in alone.
From cycle to cycle, through time and through space
Your lives with your longings will ever keep pace
And all that you ask for, and all you desire
Must come at your bidding, as flame out of fire.
Once list’ to that Voice and all tumult is done
Your life is the Life of the Infinite One.
In the hurrying race you are conscious of pause
With love for the purpose, and love for the Cause.
You are your own Devil, you are your own God
You fashioned the paths your footsteps have trod.
And no one can save you from Error or Sin
Until you have hark’d to the Spirit within.